Lunes, 20 de febrero de 2006
Artículo de Isra.
En España, algunos autodenominados a sí mismos como historiadores, otros periodistas, y diversas gentes de la extrema derecha política camuflada bajo siglas supuestamente centristas, se vienen dedicando desde el fin del franquismo a negar –en unos casos- y a poner en duda –en otros- las barbaridades cometidas durante la guerra civil que transcurrió del 36 al 39, y posteriormente bajo la protección de la dictadura militar, católica y represiva que se alargó hasta la muerte del dictador Franco en noviembre del 75. Han llegado a ensalzar la figura del cabeza visible del Golpe Militar del 36, han justificado tal hecho arguyendo que la situación de la patria era insostenible y que el comunismo y en general, la izquierda, iban a acabar con esta indivisible masa de tierras castellanas.
Está claro que en España la transición fue suave con los golpistas y posteriormente colaboracionistas del régimen. Quizá en su momento fue lo mejor, no soy quien para negarlo, pero lo que es seguro es que en España no hemos aprendido como en otros países. Cuando aun se mantienen plazas, calles y monumentos a Franco y a sus secuaces, cuando la devolución de documentos expoliados por los rebeldes durante la Guerra se convierte en argumento de lucha electoral y política por parte de la derecha, cuando se intenta devolver la dignidad a los miles y miles de personas que aun se encuentran enterrados en las cunetas de muchas carreteras y los que en su día se ampararon bajo el palio del régimen afirman que desenterrar las fosas es reabrir viejas heridas… En resumen, cuando se dan todas estas circunstancias significa que una democracia no está lo suficientemente madura, ya que, viendo como en países cercanos como Alemania, de la misma Unión Europea, a los que mantienen tesis negacionistas sobre otra de las grandes guerras que azotó la humanidad en el siglo XX, la II Guerra Mundial, se les juzga por ello, aun el enfado de los que creemos que las heridas no se cierran hasta que la dignidad no es devuelta a los que padecieron el horror y son también revocados los juicios sumarísimos contra los republicanos, que en muchos casos se basaron en declaraciones de los acusados bajo enormes torturas inaguantables, esas heridas se mantendrán sangrantes.
Esta claro que una cosa es la libertad de expresión, y otra muy distinta, el intentar reescribir la historia con mentiras y falsedades. Cuando aprenderemos.
Isra.
Por: Israel Mondejar | Otros... | Comentarios (1) | Referencias (0)
Tienes toda la razón Isra. Siempre estamos con miedos a tratar ciertos temas de la II Republica, de la Guerra Civil y de la dictadura posterior por si se puede volver a partir en dos el melón.
Yo creo que los españoles somos ya un poquito más maduros como sociedad, aunque la mayoría del tiempo no lo demostremos, como para caer en falacias de fascistas.
Recuerdo cuando al principio de la legislatura, creo que fue en el día de las fuerzas armadas o algún evento militar similar, se decidió realizar un pequeño homenaje a los combatientes de la Guerra civil juntando a uno del bando republicano y otro del bando nacional. La derecha acusó al gobierno de querer destapar las heridas y demás. Las heridas para que cicatricen bien, en ocasiones, necesitan un poco de aire fresco.
Creo que en el fondo la izquierda no es tan izquierda, el PSOE, algo lógico por otra parte, no se atreve con ciertos pasos porque sabe el poder mediático del Partido Popular.
mule | 21-02-2006 13:42:07
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