Lunes, 18 de abril de 2005
Artículo de Isra.
Ayer, un domingo cualquiera de primavera, no fue tal. Iba paseando en agradable compañía por la tarde, por las calles de Móstoles, mi ciudad, cuando llegando a un puente que salva la vía del tren, observé que unas decenas de personas se encontraban asomadas al mismo. Mala cosa pensé, y así se lo comenté a mi risueña compañía, que coincidió conmigo. Según nos acercábamos, la mala sensación era mayor: los cuchicheos y el asombro, mezclados con la curiosidad y la morbosidad, decían demasiado por sí solos.
Efectivamente, un cadáver yacía en medio de la vía. La policía tenía cubierto el rostro del cuerpo inerte con esas mantas fosforescentes que avisan de que hay un muerto debajo. No sé si alguna vez había estado tan cerca de los restos de una persona que un cuarto de hora antes estado viva; y la impresión, fue grande.
Las dudas me asaltaron, y las preguntas se agolparon en mi cabeza: ¿A qué punto tiene que llegar una persona para lanzarse en pos de la muerte? ¿Qué será lo último que pase por la cabeza del señor(a) que se lanza contra un tren? ¿Cómo sería el momento? ¿Qué razonamiento lógico sigue esta clase de personas? Equivocado o no, estoy completamente seguro de que todo suicida sigue un razonamiento para llegar a la conclusión, de que poner punto y final a su paso por este mundo es la única salida “digna” a su situación.
De todas formas, con el paso de las horas, había olvidado más o menos la visión de esos pies que se atisbaban bajo la casaca que ocultaba el cuerpo, seguramente destrozado, del suicida. La noche dominaba el ambiente ya, cuando repetí camino. Lógicamente, el cadáver había sido retirado bastante antes, y la vía se encontraba limpia y apta para el paso de los convoyes de RENFE. Busqué con la mirada el lugar, queriendo ver algo: una señal, una marca, algo que indicara que allí, alguien se había suicidado. Nada. Quizá imaginaba que un ramo de flores, o que un objeto cualquiera, se encontraría allí; en memoria de la persona que poco antes había dejado de serlo.
Esto me demostró la soledad que seguro ha estado consumiendo esa vida poco a poco, y que a buen seguro ha sido uno de los motivos que le impulsó a tomar la dura decisión del sacrificio de la propia existencia.
Isra.
Por: Israel Mondejar | Personal | Comentarios (2) | Referencias (0)
Yo no estoy tan de acuerdo con que todos los que ponen fin a su vida lo hacen después de haber seguido un razonamiento lógico, aunque respeto lo que cada cual haga con su vida. Pienso que muchas veces los suicidios son fruto de desequilibrios mentales, y que por tanto la persona no lo habría hecho de estar en posesión de todas sus facultades.
Un saludo!!!! :)
Carmen | 19-04-2005 16:50:11
Erros mío, no puntualicé. En no pocos casos, los suicidios serán debidos a desequilibrios mentales y demás, pero me refería a los casos de gente normal, que por circunstancias acaban tomando esa decisión.
Rectifico.
Saludos Carmen!!
Isra | 19-04-2005 21:59:57
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Who Links Here