Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Martes, 11 de enero de 2005

Historia de una vida (3er capítulo)

Fragmento de Óscar.

Llevaría una eternidad allí dentro, si bien todo tiempo que pasara en aquel sucio antro lo juzgaba exiguo. Pidió entonces su enésimo whisky y en aquel preciso instante la inamovible escena se tornó incómoda, quebrantada por la categórica voz del joven camarero:
- ¿No cree que está usted bebiendo demasiado?
El muchacho no llegaría a los veinte años. Rostro enjuto, ojos verdes y saltones dignos de peculiar reptil acuático, una ridícula barba adornando el mentón, descuidadamente peinado y con un cuerpo que reventaba camisetas.
Nuestro amigo ya le había juzgado, solía hacerlo con frecuencia sin intimar con los sujetos en cuestión y aún así no solía equivocarse. Esta vez tampoco era una excepción, especulaba sobre él sabiendo que no era un adolescente corriente. No confesaba con ningún estereotipo juvenil del momento y sus atuendos asomando debajo del delantal así lo confirmaban. Posiblemente habría madurado antes que sus homólogos de edad y prueba de ello era su arduo trabajo que le encerraba durante horas en aquel asqueroso garito aguantando a indeseables como él mismo. Sintió una mezcla entre compasión, hacia su vida e indignación, por haberle interrumpido tan invariable velada; pero decidió controlarse, a sabiendas que el muchacho no era el más indicado para ser el centro de su ira no desahogada en años y le contestó del modo más amable que la vida le había enseñado:
- Yo también lo creo, pero ponme otra copa por favor.
El bonachón camarero se limitó a seguir sus órdenes, aunque le hubiera gustado poder preguntarle a cerca del porqué de los excesos con el alcohol y si todo en su vida era igual de abundante. Levantó la segunda botella del peor whisky que tenía y le ofreció el último copazo por ese día.
Se lo bebió rápido, la costumbre no entiende de paciencia en estos casos, y le instó al otro lado de la barra para que le cobrara.
- Déjelo. Hoy invita la casa.
Algo ebrio ya, se quedo sorprendido ante tal ofrecimiento y dudando de los motivos que tendría el joven para deshacerse de un buen puñado de monedas con los que comprar sus sueños se detuvo antes de salir y procedió a brindar su agradecimiento, como sólo él sabía:
- No debería ir invitando por ahí a extraños.


Continuará...

Óscar.

Por: Israel Mondejar | Literatura | Comentarios (0) | Referencias (0)

Comentarios

Comentar


Recordar datos

¡¡Nuestro Logo!! Gracias a DarkNeo2k4

Mis blogs

Járku Prometeo, fuego contra realidad
No olvides dejar tu rastro, comenta!!
Red Progresista
Comenta
 Bitacoras.com
directorio de weblogs. bitadir
Blog Directory
  • 1275 días on-line
  • 207 anotaciones
  • 2490 comentarios
  • 50 referencias
  • 0.16 anotaciones / dia
  • 1.95 comentarios / dia
  • 12.03 comentarios / anotacion
  • 0.195 Seg. tardados en generar el blog
Licencia de Creative Commons
Obra bajo licencia.

Sindicación

Añadir a Feedness
RDF XML ATOM

Créditos

Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com

Who Links Here
¡Cliquea y sube los altavoces!